20 de agosto de 2013

Relato : Solo ellos. Nada más.


La noche es suave. Con su invisible magia todo lo embriaga. Su blanca luz ilumina el lago en el que se encuentran. Solo ellos. Nada más. Solo el silencio. Nada más.

            - Te amo - susurra él en su oído.

Ella no contesta. No hace falta, su mirada lo dice todo.

            - No te vayas - vuelve a decirle.

Pero es imposible. Su pelo es cada vez menos rubio. Sus ojos no tan azules como la marea del mar. Y sus mejillas no tan rosadas como el color del atardecer. Ella es cada vez menos ella y él es cada vez menos él.

El chico intenta acunarla entre sus brazos pero su esencia se escurre entre sus dedos como el rocío por las hojas.

Se va hundiendo en el agua poco a poco. Él la observa. Pero el agua no se mueve porque nada se hunde en ella. Solo un alma más en la inmensidad del lago.

No puede hacerlo. No puede ver como se va del todo. Eso ya lo paso una vez.

Un frío cuchillo penetra en sus entrañas. Duro y silencioso. Su cuerpo yace entre las rocas y antes de que la esencia de su amada toque el fondo se une a ella en aquel deseado aabrazo.

Solo ellos. Nada más. Solo el silencio. Nada más.




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